Tras años marcados por la incertidumbre, los efectos de la pandemia y un entorno internacional convulso, la economía española ha cerrado 2024 con cifras que consolidan su posición como uno de los motores de crecimiento de la eurozona. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 3,2% interanual, muy por encima de la media del bloque comunitario.
Este avance no solo refleja una recuperación firme, sino que también marca un punto de inflexión en el modelo de crecimiento, con un papel cada vez más relevante de la demanda interna. En un contexto donde la incertidumbre geopolítica y la moderación de la actividad en otras grandes economías europeas condicionan las previsiones, España ha logrado mantener una trayectoria sólida apoyada en pilares estructurales como el consumo privado, la inversión y el empleo.
Demanda nacional como palanca de crecimiento
El desempeño económico de 2024 se explica principalmente por el dinamismo de la demanda interna, que contribuyó con 2,8 puntos porcentuales al crecimiento total. La aportación exterior, en cambio, fue de apenas 0,3 puntos. El repunte del gasto de los hogares (+2,8%) y de la inversión (+3%) reforzó una trayectoria expansiva sostenida por cuatro trimestres consecutivos.
La reactivación del consumo privado, junto con la mejora del mercado laboral y el enfriamiento de los precios energéticos, fueron factores clave. A ello se sumó un mayor dinamismo en la inversión residencial y en bienes de equipo, que reflejaron una reactivación del crédito y una mayor confianza empresarial en el último tramo del año.
Este comportamiento contrasta con las dinámicas de otros países del entorno europeo, donde la inversión ha mostrado síntomas de enfriamiento. En paralelo, la estabilidad política interna y la aplicación de fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia han contribuido a generar un entorno favorable para la actividad económica.
Impulso en el último trimestre
Entre octubre y diciembre, el PIB avanzó un 0,8% respecto al trimestre anterior, una tasa que repite la registrada en el segundo y tercer trimestre. En términos interanuales, la economía creció un 3,4%, consolidando una pauta de crecimiento estable.
El comportamiento de la inversión fue especialmente positivo. La destinada a vivienda aumentó un 1,7% (cabe recordar que el mercado inmobiliario selló el pasado enero con cifras récord en 17 años), mientras que la orientada a maquinaria y bienes de equipo repuntó un 7,6%, su mayor incremento desde principios de 2023. Mientras tanto, el consumo público moderó su crecimiento al 0,3%, tras crecer un 2,3% en el trimestre anterior.
En términos reales, la inversión acumulada en el conjunto del año apunta a un ritmo de avance que supera el promedio europeo, consolidando a España como uno de los países con mayor empuje en términos de recuperación pospandemia.
Por su parte, las exportaciones se mantuvieron prácticamente estables (+0,1%), frente a un aumento del 1,4% en las importaciones, reflejo del vigor del consumo interno y del tirón del sector servicios, especialmente en turismo y restauración. Este desequilibrio comercial ha sido interpretado por los analistas como una muestra del fortalecimiento del mercado interno, más que como una señal de deterioro externo, dada la estabilidad relativa del saldo por cuenta corriente en términos anuales.
El empleo acompaña el ritmo de la actividad
El mercado laboral consolidó su trayectoria positiva durante el año. En el cuarto trimestre, el empleo medido en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo creció un 2,3% interanual. Esta evolución supone la creación de cerca de 500.000 empleos netos en el conjunto del ejercicio. Se trata de una cifra que se aproxima a los niveles pre-pandemia y que refuerza la recuperación del mercado laboral. Las ramas más intensivas en mano de obra, como servicios, construcción y sectores ligados al turismo, fueron los principales motores de generación de nuevos empleos.
El dato se complementa con el aumento de un 2,8% en las horas efectivamente trabajadas. En cambio, la productividad por hora tuvo un avance del 0,6%, lo que indica que el crecimiento de la actividad se apoyó más en el empleo que en la eficiencia. Este fenómeno, aunque positivo a corto plazo, plantea desafíos de cara a mantener el crecimiento sin tensiones inflacionistas a medio plazo. El Gobierno ha señalado la necesidad de activar medidas orientadas a mejorar la productividad, especialmente en sectores de bajo valor añadido.
Comparativa europea y lectura institucional
Desde el Ministerio de Economía se destaca el "crecimiento sostenido y equilibrado" de la economía española. El titular del departamento, Carlos Cuerpo, subrayó que el modelo económico actual permite mejorar el poder adquisitivo de las familias y aportar estabilidad al conjunto de la eurozona.
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, en una rueda a la prensa en el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
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De hecho, según los datos del INE, España fue responsable del 50% del crecimiento del PIB agregado del bloque monetario en 2024, situándose como una de las locomotoras económicas del continente. La combinación de una política fiscal expansiva, el despliegue de fondos europeos y una demanda doméstica sólida ha permitido a España mantener un diferencial positivo respecto a otros socios del euro. Según algunas estimaciones privadas, España habría contribuido más que Francia, Italia y Alemania juntas al impulso del PIB de la eurozona, en términos relativos.
Perspectivas para 2025
Los resultados de 2024 sientan una base favorable para la evolución económica de este año. Aunque persisten riesgos externos, como la política monetaria del BCE, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la ralentización de algunos mercados emergentes, los datos del último trimestre refuerzan el optimismo de las autoridades y los analistas.
El reto estará en consolidar la inversión productiva, mantener la capacidad de generación de empleo y mejorar los niveles de productividad. Todo ello, con una demanda interna que seguirá siendo clave para sostener el ritmo de crecimiento en 2025. A esto se suma la importancia de mantener una inflación contenida, continuar reduciendo el déficit público y acelerar la transición digital y ecológica de la economía, tal como recogen los compromisos del Plan de Recuperación.
Puntos clave
El producto interior bruto alcanzó los 1,59 billones de euros, con un avance interanual del 3,2% a cierre de ejercicio.
El crecimiento se sustentó en el consumo privado y la inversión, que aportaron el 88% del total.
El empleo creció un 2,3% y permitió sumar 500.000 nuevos puestos a tiempo completo en 2024.
España explica el 50% del crecimiento conjunto de la zona euro y mantiene un ritmo por encima del bloque.