El Índice de Precios de Consumo (IPC) interanual cayó siete décimas en marzo de 2025, situándose en el 2,3%, su nivel más bajo desde octubre del año pasado, según los datos adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La inflación subyacente, por su parte, bajó dos décimas y se colocó en el 2%, el valor más reducido desde finales de 2021. Una tendencia que el Gobierno no ha tardado en interpretar como la confirmación de sus políticas económicas; algo que ya celebraron esta semana tras cumplir con su compromiso con Bruselas al reducir el déficit público hasta el 2,8% del PIB.
La caída de la inflación en marzo se explica, principalmente, por el descenso de los precios de la electricidad —gracias a unas lluvias abundantes que han favorecido la producción hidroeléctrica—, así como por la reducción del coste de los carburantes. También influyó el menor encarecimiento de ocio y cultura con respecto al mismo mes del año anterior.
En términos mensuales, el IPC aumentó un ligero 0,1%, tres décimas menos que en febrero. Esto supone el sexto mes consecutivo de subida mensual, aunque en un contexto de progresiva moderación de los precios. El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) también se redujo siete décimas en tasa interanual, hasta el 2,2%.
Sánchez: “Un acierto claro de la política económica”
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, valoró positivamente el dato, al que calificó de “magnífico”. Durante un acto sobre fondos europeos, destacó que la evolución del IPC refleja “el acierto claro de la política económica” del Ejecutivo, así como el impacto positivo de los fondos de recuperación europeos. Sánchez subrayó que estos resultados se están logrando en un entorno global marcado por la incertidumbre y las tensiones acumuladas desde la pandemia.
“Hemos demostrado que se puede crecer y redistribuir al mismo tiempo, con una política económica que pone en el centro a las personas y que garantiza que la riqueza creada llegue también a las clases medias y trabajadoras”, defendió. El presidente apuntó además a logros como el aumento del salario mínimo en un 61% en seis años, la creación del Ingreso Mínimo Vital —del que ya se benefician más de dos millones de personas— y la reforma laboral, que ha permitido reducir la temporalidad a niveles históricos.
Un contexto de contraste: diciembre de 2021 marcaba otra realidad
La fotografía actual contrasta con la situación que se vivía en diciembre de 2021, cuando el IPC general se disparó hasta el 6,55% en tasa interanual, impulsado por el encarecimiento de la energía y otros factores externos. En ese mismo mes, los precios subieron un 1,19% respecto a noviembre, en un contexto de alta volatilidad en los mercados internacionales. La inflación subyacente —que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos— también presentaba una tendencia ascendente, situándose en el 2,05% interanual.
Según la clasificación ECOICOP utilizada por el INE, en diciembre de 2021 el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una variación mensual del 1,27% y un aumento interanual del 4,95%. Estas cifras reflejaban con claridad el impacto que la crisis energética y la tensión en las cadenas de suministro estaban teniendo en la cesta de la compra de los hogares españoles.
Una evolución sostenida hacia la contención de precios
Desde ese pico de inflación en 2021, la evolución del IPC ha ido registrando fases de moderación, interrumpidas por repuntes puntuales. Los últimos seis meses han mostrado un patrón de incrementos mensuales limitados, pero con una progresiva reducción del índice interanual. La tendencia actual sugiere una estabilización de los precios, acompañada por una inflación subyacente contenida, lo que es especialmente relevante para medir la presión real sobre el consumo.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, subrayó en su cuenta de X (antes Twitter) que estos datos representan “buenas noticias para la economía de las familias”. Según explicó, la evolución de la inflación no solo confirma la desaceleración del alza de precios, sino que sitúa a España entre los países de la eurozona con una inflación más baja.
Próximos pasos: entre la prudencia y la expectativa
Aunque los datos de marzo invitan al optimismo, desde el Ministerio de Economía se ha optado por la prudencia. A la espera de que el INE publique los datos definitivos del IPC el próximo 11 de abril, se mantiene la atención sobre los precios de la energía y las materias primas, cuyo comportamiento sigue siendo un factor de riesgo.
Por otro lado, el mercado laboral y la evolución del consumo interno seguirán siendo claves para consolidar esta senda de contención de precios. La reducción de la inflación subyacente es vista como una señal especialmente alentadora, al reflejar una menor presión estructural sobre los precios.
Puntos clave
- El IPC se sitúa en el 2,3% en diciembre de 2021, su nivel más bajo desde octubre.
- La electricidad y los carburantes lideran la caída de precios, mientras los alimentos siguen encareciéndose.
- La inflación subyacente baja al 2,05%, lo que indica un control parcial de las presiones estructurales.
- El Gobierno celebra la tendencia a la baja, pero advierte que los riesgos externos persisten de cara a 2022.