Según el Índice de Cifra de Negocios Empresarial (ICNE) las empresas han iniciado 2025 con una tendencia positiva. En enero, la cifra creció un 4,7% respecto al mismo mes del año anterior, encadenando dos meses consecutivos de alzas, tal y como muestran los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE); entidad que la semana pasada destacaba la buena salud de la hotelería española.
Esta mejora interanual, aunque moderada, indica una reactivación sostenida que se mantiene a pesar del contexto inflacionista y la volatilidad de la demanda. Los datos corregidos de efectos estacionales y de calendario revelan un incremento del 5,3% en la facturación respecto a enero de 2024, superando en 2,4 puntos la tasa de diciembre. En la comparativa mensual, las ventas también subieron un 1,7% frente a diciembre de 2024, consolidando tres meses de crecimiento continuado.
Energía y servicios lideran la mejora, la industria sigue rezagada
El análisis por sectores refleja una clara divergencia en el comportamiento empresarial. El suministro de energía eléctrica y agua encabezó la subida con un alza del 20,8% interanual, impulsado por la estabilización de costes y la renovación de contratos en entornos regulados. Le siguieron los servicios no financieros de mercado (+6,5%) y el comercio al por mayor y al por menor (+5%), que se beneficiaron de las campañas de rebajas de invierno.
En cambio, la industria fue el único sector que registró una caída de ventas en enero, con un descenso del 0,4% interanual. A pesar de ello, si se eliminan los efectos estacionales, las ventas industriales mostraron un repunte del 1,7%, señalando una recuperación incipiente que podría consolidarse en los próximos trimestres si mejora el entorno de costes y abastecimiento.
Una recuperación desigual marcada por la herencia del Covid
A pesar del actual ciclo positivo, la recuperación empresarial en España sigue condicionada por los desequilibrios que arrastra desde la pandemia. En 2020, la cifra de negocios de las empresas se desplomó un 14,2%, su mayor caída desde 2009, rompiendo una racha de seis años consecutivos de crecimiento. Este retroceso tuvo un impacto estructural en varios sectores, especialmente en la industria manufacturera, el turismo y las actividades vinculadas al transporte y la hostelería.
Aunque 2021 y 2022 mostraron tasas de rebote, la recuperación no ha sido uniforme ni territorialmente ni por ramas de actividad. Mientras algunos sectores ya superan los niveles prepandemia, otros continúan estancados o sujetos a presiones de costes, logística e inversión que limitan su reactivación.
Las filiales extranjeras ganan peso en el mercado nacional
El análisis de la composición del tejido empresarial revela que las empresas con matriz extranjera tienen un peso creciente en la economía española. Aunque solo representan el 1,19% del total de empresas, generan más del 13% de la facturación nacional, con ventas agregadas superiores a los 285.000 millones de euros, según datos de Informa D&B.
Los países que concentran mayor número de filiales son Alemania (13%), Países Bajos (12%) y Reino Unido (11%). No obstante, Francia lidera en volumen de facturación, con un 18,5% del total generado por filiales extranjeras, seguida de Países Bajos (14%) y Alemania (13%). Esta presencia refleja no solo la confianza inversora, sino también la elevada concentración sectorial en industrias como la automoción, la energía, la distribución comercial y las tecnologías.
Madrid y Cataluña destacan como destinos preferentes para la ubicación de estas empresas, con el 39% y el 28% del total, respectivamente. En términos de ventas, la Comunidad de Madrid concentra el 58% de la facturación de estas compañías, seguida de Cataluña (18%) y Aragón (5%). Esta distribución territorial refleja también el papel de estas regiones como hubs logísticos y financieros, además de su cercanía a centros de decisión empresarial.
El reto de la productividad y la inversión en un entorno incierto
Aunque los últimos datos muestran una evolución favorable de la cifra de negocios, los indicadores estructurales del tejido empresarial apuntan a varios retos. La baja productividad, la dependencia de sectores de bajo valor añadido y la elevada atomización del tejido siguen siendo factores limitantes para una recuperación robusta.
A esto se suma la necesidad de mantener niveles sostenidos de inversión, en especial en digitalización, transición energética e internacionalización. Las empresas que han apostado por estas palancas han mostrado una mayor resiliencia, pero muchas pymes siguen sin acceso a los recursos financieros o al talento necesario para acometer transformaciones estructurales. Por otro lado, la inestabilidad de precios, la incertidumbre regulatoria y los cuellos de botella logísticos siguen siendo factores que afectan a la planificación y al crecimiento sostenido.
Perspectivas a corto plazo: cautela y divergencia
De cara a los próximos meses, los analistas anticipan una evolución desigual por sectores. Mientras el comercio y los servicios seguirán beneficiándose del consumo interno y la recuperación del turismo, la industria deberá afrontar una mayor presión por costes y transformación tecnológica.
La fortaleza del sector exterior, especialmente a través de las filiales extranjeras y la integración en cadenas de valor global, podría ser clave para compensar la debilidad de algunas actividades internas. El papel de la política fiscal y los fondos europeos seguirá siendo determinante para sostener el ritmo de inversión y amortiguar los efectos de las tensiones internacionales.
Puntos clave
- Las ventas empresariales crecieron un 4,7% interanual en enero y encadenan dos meses al alza.
- Energía, servicios y comercio lideran la recuperación; la industria sigue rezagada.
- Las filiales extranjeras suponen el 13% de la facturación nacional pese a representar solo el 1,19% del tejido empresarial.
- Madrid, Cataluña y Aragón concentran el grueso de la actividad de empresas con matriz internacional.