Usted ha afirmado que invertir en bolsa es tan seguro como comprar un piso y alquilarlo. ¿Cómo explica esta idea?
La bolsa es mucho más flexible que otras inversiones. Puedes hacerlo a muy corto o a muy largo plazo, con alto o bajo riesgo. A largo plazo, bien hecha, para mí es más segura que un piso. Cuando compras un inmueble, concentras todo tu dinero en un único activo, en una sola ciudad, en una calle concreta. En cambio, al invertir en bolsa puedes distribuir ese capital en acciones de empresas de sectores diversos, presentes en decenas o cientos de países. Es una diversificación automática. A la larga, esas empresas suelen dar más rentabilidad por dividendos que el alquiler de un piso.
Gregorio Hernández, divulgador financiero y referente en educación económica, defiende que invertir en bolsa a largo plazo es más seguro y rentable que apostar por el ladrillo.
Gregorio Hernández
¿Y qué entiende por “largo plazo”? ¿De qué horizonte temporal hablamos?
Depende del contexto. Para un trader, largo plazo puede ser tres meses. Pero para mí, y para muchas familias con visión patrimonial, invertir a largo plazo es hacerlo sin intención de vender. Es decir, construir un patrimonio que pasará a los hijos y luego a los nietos. Invertir como lo hacen las familias ricas: no para venderlo mañana, sino para que crezca durante generaciones.
¿Sin llegar a vender?
Exacto, la idea es no vender. Salvo que una empresa tenga un problema estructural y deje de ser viable. Pero si estás diversificando y reinvirtiendo dividendos, no hay motivo para vender. Lo que haces es construir una cartera sólida para toda la vida.
¿Con cuánto dinero recomienda empezar a invertir?
Se puede empezar con poco. Con 500 euros ya puedes invertir en bolsa con esta filosofía. Luego, si tienes más patrimonio —50.000, 200.000 euros…—, recomiendo guardar el equivalente a entre seis meses y dos años de gastos en productos de renta fija, según tu situación. Lo demás, lo invertiría en bolsa.
¿Y quién debe acompañar este proceso? ¿Un asesor financiero o uno mismo?
Es importante formarse. Yo digo siempre que se vive como se invierte. Delegar tus inversiones es delegar decisiones vitales. Puedes contar con asesoramiento puntual, pero lo fundamental es entender lo que haces, porque así tomas decisiones más alineadas con tus objetivos y gestionas mejor tus emociones. Si entiendes lo que tienes, no te asustas ante una caída de mercado. Si no, acabas vendiendo en el peor momento o perdiendo oportunidades.
¿Cuál es el error más frecuente entre quienes empiezan?
El mayor error es no invertir en bolsa. España es un país más pobre de lo que podría ser porque históricamente hemos invertido poco en bolsa y mucho en depósitos o inmuebles, que dan menos rentabilidad a largo plazo. Si quieres que tu dinero crezca, tienes que ponerlo donde crece: y eso es la bolsa.
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Usted dice que el dividendo es “la gimnasia empresarial”. ¿Por qué es tan importante fijarse en los dividendos?
Porque te enfoca en lo esencial: en que las empresas vendan más y ganen más. Si tú compras acciones de Danone, por ejemplo, y te centras en la cotización diaria, estarás todo el día preocupado. Si te centras en que sigan vendiendo yogures, natillas, batidos… y generen beneficio, estarás tranquilo. El dividendo es la recompensa a esa estabilidad. Y a largo plazo, suele crecer.
¿Qué sectores considera más seguros?
Los tradicionales: eléctricas, aseguradoras, alimentación. Son negocios probados, sólidos, con décadas —incluso siglos— de trayectoria. Las tecnológicas, en cambio, son más volátiles. Algunas crecen mucho, pero otras se hunden. Requieren un análisis constante, y eso no es apto para todo el mundo.
¿Y para un perfil muy conservador?
A corto plazo, lo más seguro son cuentas remuneradas, depósitos, renta fija. Pero ese es el gran error: buscar seguridad inmediata y olvidar el largo plazo. Así no generas riqueza. La mayoría de jubilados que hicieron eso viven peor de lo que podrían. A largo plazo, lo más seguro es la bolsa.
En este contexto, muchos inversores temen que cualquier crisis geopolítica desate un nuevo 'crack bursátil'. ¿Es una amenaza real?
Los cracks bursátiles siempre son posibles, pero para quien invierte a largo plazo son oportunidades de compra. El problema lo tiene quien no sabe lo que ha comprado. Si compras porque sube y luego cae, te asustas. Pero si entiendes que esa empresa está barata y sigue teniendo buenos fundamentales, entonces un crack es una oportunidad. El miedo a los cracks viene de la desinformación o del exceso de ruido.
Hablando de ruido, casos como la caída de Nvidia, el impacto de un comentario de Trump o el uso de criptomonedas por figuras como Javier Milei han generado movimientos bruscos en el mercado. ¿Vivimos en una burbuja?
Sí, y además hay muchas. La inversión indexada, por ejemplo, ha creado nuevas burbujas porque se compra sin valorar si algo está caro o barato. Hay una sobre información enorme, pero mal gestionada. Gente que invierte sin analizar. En el caso de Nvidia, todo el mundo invierte porque la empresa es conocida, no porque sepan cuál es su valor real. ¡Como con la lotería de Navidad! Se compra por miedo a no estar dentro, no por convicción.
¿Y las criptomonedas? ¿También son una burbuja?
Clarísimamente. Nadie ha encontrado una forma de valorarlas. Lo curioso es que todos los que invierten creen que siempre están baratas, sea cual sea su precio. Eso es una señal clara de burbuja. Una inversión sana tiene zonas en las que uno dice: "aquí está cara, aquí está barata". Con el bitcoin, nadie dice nunca que esté caro.
Las criptomonedas son extremadamente volátiles
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Usted ha dicho que la inteligencia artificial aumentará la brecha entre quienes invierten y quienes no. ¿Por qué?
Porque va a mejorar la rentabilidad de los inversores. Siempre ha vivido mejor quien invierte en bolsa que quien guarda su dinero en depósitos. La IA hará esa diferencia aún mayor. Es una herramienta que, bien usada, permitirá tomar mejores decisiones y automatizar parte del análisis.
Entonces, ¿cuándo es el mejor momento para comprar acciones?
No hay un momento perfecto. Pero hay formas de hacerlo bien. Una muy buena es comprar poco a poco, cuando los precios caen. Si una acción te gusta a 13 euros, compras una parte. Si baja a 12 o a 11, compras más. Eso es mucho mejor que intentar adivinar el punto exacto.
¿Y cuándo recomienda vender?
Casi nunca. Solo si la empresa sufre un deterioro permanente. Lo normal, sobre todo en sectores tradicionales, es que las empresas evolucionen, pero no se hundan. Vender es complicado, te obliga a revisar constantemente y eso consume mucho tiempo y energía mental.
En su libro "Independencia financiera de la A a la Z" condensa toda esta filosofía. ¿Qué aprenderá el lector?
Aprenderá a invertir de forma clara, sencilla y efectiva. Está pensado para que cualquier persona, aunque no tenga formación financiera, entienda cómo tomar buenas decisiones de inversión. Con ejemplos, casos prácticos y una visión ética de la inversión.
"Independencia financiera de la A a la Z", el último libro de Gregorio Hernández
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¿La inversión debería enseñarse en las escuelas?
Sin duda. Y creo que en dos o tres generaciones se aprenderá de niños. Ya hay padres que están enseñando a sus hijos a invertir. Será lo normal en el futuro, como hoy lo es saber usar un teléfono o una cuenta bancaria.
¿Es compatible la inversión con una mirada ética o medioambiental?
Debe serlo. Pero también debe ser rentable. Si solo pensamos en valores, pero invertimos mal, nos quedamos sin dinero y esas iniciativas también desaparecen. La ética debe ir de la mano de la rentabilidad. Elegir en qué empresas invertir y en cuáles no, según nuestros valores, es parte de vivir mejor.
¿Cuántas empresas tiene actualmente en su cartera?
Alrededor de 60. No hace falta tener tantas. Con 20 o 30 bien elegidas es suficiente. Pero si te gusta esto, vas añadiendo porque encuentras oportunidades. Están principalmente en Europa y Estados Unidos.