Alcanzar un modelo de desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente no es solo una meta para el conjunto de la sociedad, sino también para todas las organizaciones que las integran, por pequeñas que sean. Y las empresas no son ajenas a ese reto. Pero, ¿pueden adaptarse sin comprometer la rentabilidad? ¿Es posible reducir la huella de carbono, gestionar mejor los residuos y ser más responsable con la naturaleza y las comunidades locales sin aumentar los costes ni mermar los beneficios?
Desde que Naciones Unidas aprobara la Agenda 2030, el número de empresas que informan sobre su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ha aumentado del 32 % en 2016 al 85 % en 2021, un incremento que supone más de 50 puntos porcentuales.
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Así lo recoge el estudio ODS Año 8. Rentabilidad económica y Agenda 2030: la sostenibilidad como sinónimo de negocio para las empresas, publicado por el Pacto Mundial de la ONU en España. Este informe cita datos de agencias como Deloitte, que muestran que las empresas que han asumido un fuerte compromiso con la sostenibilidad han logrado unos resultados superiores en un 11% a los de sus competidoras en el mercado de valores.
Si bien es cierto que el crecimiento depende de muchos factores y que apostar por la sostenibilidad conlleva cambios internos e inversiones, existe un consenso generalizado entre los investigadores al subrayar que se trata de una apuesta positiva, también en términos económicos.
Un ejemplo que se constata es un aumento de la productividad de la plantilla, al mejorar la satisfacción de los trabajadores y la diversidad de los equipos. Además, según resalta el citado estudio, una gestión responsable de las cadenas de suministro reduce riesgos económicos y pueden aparecer nichos de negocio en modelos de economía circular e inclusiva o el uso de energías renovables.
Cinco acciones sostenibles
Pero, ¿por dónde empezar? El estudio del Pacto Mundial sugiere cinco acciones que tendrán un impacto positivo en rentabilidad de la empresa.
1.- Fomentar la financiación sostenible
Existe en el mercado una gran variedad de recursos de financiación sostenible, desde los fondos de inversión sostenible hasta los bonos verdes o los instrumentos que tienen en cuenta criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). Modelos que, además de garantizar rentabilidad, se caracterizan por su menor riesgo y mayor resiliencia ante los cambios. No en vano, las grandes empresas están apostando ya por estos fondos y entidades financieras que están incentivando los proyectos sostenibles. Pero además de la banca privada, el sector público también está abriendo programas específicos para financiar a pymes que impulsen la sostenibilidad, como el propio Instituto de Crédito Oficial (ICO).
2.- Mejorar las condiciones laborales y la diversidad de la plantilla
La calidad de las condiciones del trabajo es tan importante para el desarrollo sostenible, que está recogida en los ODS. De hecho, se ha acreditado un aumento del 25 % de la probabilidad de obtener rentabilidades por encima de la media en aquellas compañías que aplican una perspectiva inclusiva de género. Mejorar el entorno laboral de la empresa no solo pasa por el salario o las condiciones de trabajo, sino que se tiene en cuenta, además, factores como la conciliación familiar, la flexibilidad horaria, el fomento del teletrabajo o el buen clima entre la plantilla.
El fomento del teletrabajo o el buen clima entre la plantilla son algunas de las condiciones laborales que piden mejorar
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3.- Llevar a cabo una gestión responsable de la cadena de suministro
Quizás, uno de los aspectos más difíciles de modificar en numerosas empresas es el control de la cadena de suministros: ¿Son nuestros proveedores sostenibles? ¿Podemos utilizar materiales más respetuosos con el medio ambiente o procesos menos contaminantes?
Para ayudar a las empresas a gestionar de manera responsable su cadena de suministro, existen recursos como el Programa de Capacitación: proveedores sostenibles del Pacto Mundial de la ONU España, que promueve acciones de formación en este sentido. Solo en la primera edición han participado más de 2.000 pymes proveedoras pertenecientes a 17 grandes empresas impulsoras.
4.- Acceder a nuevos modelos de negocio sostenibles
Aunque parezca una complicación, transformar el modelo de negocio hacia la sostenibilidad va a ser de obligado cumplimiento para cualquier tipo de empresa. Y es que la normativa, tanto europea como nacional o autonómica, se encamina hacia una restricción cada vez mayor en aspectos como la gestión de los residuos, la economía circular, la reducción de emisiones de carbono o el uso de energías limpias.
Pero esos cambios necesarios y obligatorios no tienen por qué suponer una merma en la rentabilidad: los estudios muestran que esa adaptación conlleva beneficios económicos, tanto en términos de reducción de costes como en la aparición de nuevas oportunidades, prácticamente en cualquier sector productivo.
Transformar el modelo de negocio hacia la sostenibilidad va a ser de obligado cumplimiento para cualquier tipo de empresa
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5.- Innovar en procesos y materiales más sostenibles
Pero nada de esto puede ser posible si no pasa primero por la innovación, que puede aplicarse desde perspectivas como la eco-innovación, que se centra en el desarrollo de nuevos productos, servicios, procesos y modelos empresariales que contribuyan a la sostenibilidad medioambiental y a la eficiencia de los recursos; o la denominada innovación abierta, que profundiza en cómo aprovechar ideas, conocimientos, tecnologías y recursos tanto internos.
Volkswagen, por ejemplo, inició una colaboración con Revoltech para usar cáñamo industrial como material sostenible para los coches.
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De hecho, según el estudio Cambios en la inversión en sostenibilidad de las grandes empresas de Deloitte, el 37% de las empresas consultadas considera que el cambio climático es uno de los problemas más urgentes en los que tienen que centrarse durante el presente 2025. Y es que, en definitiva, la sostenibilidad es una meta que, antes o después, toda empresa deberá alcanzar. Pero eso no supone una reducción de la rentabilidad, sino una oportunidad para innovar y para crecer.
Puntos clave
Las empresas no son ajenas al reto de la sostenibilidad, una meta que no solo no compromete la rentabilidad, sino que la mejora
Hay estudios que demuestran que las empresas que han asumido un compromiso con la sostenibilidad han logrado unos resultados superiores en un 11% a los de sus competidoras
Las grandes empresas están apostando ya por una financiación que incluye fondos de inversión sostenible, bonos verdes o instrumentos que tienen en cuenta criterios ambientales y sociales
Mejorar el entorno laboral, una gestión responsable de la cadena de suministro o apostar por materiales más sostenibles, otras de las acciones más demandadas