El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la imposición de un arancel del 25% sobre los automóviles fabricados fuera del país a partir del próximo 2 de abril.
La Unión Europea y Canadá han calificado la medida como un golpe a la industria y advierten sobre posibles represalias económicas. Mientras tanto, los mercados bursátiles han respondido con caídas y reflejan la incertidumbre que rodea a la nueva política comercial estadounidense.
Este nuevo arancel forma parte de la estrategia de Trump para reducir el déficit comercial y proteger la industria automotriz nacional. "Vamos a cobrar a los países por hacer negocios en nuestro país y por quitarnos nuestros empleos, nuestra riqueza y muchas cosas que nos han estado quitando a lo largo de los años", ha afirmado el mandatario desde la Casa Blanca.
El índice bursátil S&P 500 cayó un 1,1% tras la declaración, mientras que el Nasdaq sufrió una bajada del 1,8%. La incertidumbre sobre el alcance de la medida también ha afectado a las empresas automotrices, que han experimentado caídas en sus acciones.
Además, el 24 de marzo, Trump ya anunció otro arancel del 25% a los países que importen petróleo o gas venezolano por motivos de seguridad hacia Estados Unidos.
Reacción de Canadá
El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó la medida como un "ataque directo" a los trabajadores del país. "Defenderemos a nuestros trabajadores, defenderemos a nuestras empresas, defenderemos a nuestro país y lo defenderemos juntos", ha afirmado. Según Carney, la decisión de Washington afectará a Ottawa, aunque confía en que Canadá saldrá reforzada de la crisis.
De hecho, horas antes había anunciado un fondo de 2.000 millones de dólares, unos 1.860 millones de euros aproximadamente, para proteger los empleos del sector del automóvil.
La respuesta de la Unión Europea
En un comunicado publicado en su cuenta de Twitter, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó profundamente la decisión de Estados Unidos y aseguró que la UE buscará una solución a los impuestos. "La industria del automóvil es un motor de innovación, competitividad y empleo de alta calidad gracias a unas cadenas de suministro profundamente integradas a ambos lados del Atlántico", ha subrayado.
Von der Leyen también indicó que el bloque comunitario buscará opciones negociadas, aunque Bruselas ya prepara contramedidas económicas por valor de hasta 26.000 millones de euros. "Protegeremos conjuntamente a nuestros trabajadores, empresas y consumidores en toda la Unión Europea", ha afirmado la presidenta.
Un nuevo frente en la guerra comercial
El plan inicial de la UE era activar un primer paquete de aranceles por valor de 8.000 millones de euros desde el 1 de abril y una segunda fase de 18.000 millones el 13 de abril. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario ha decidido posponer la aplicación simultánea de ambas medidas hasta mediados de mes, lo que permitiría ajustar la respuesta y ganar margen para la negociación.
Por otro lado, aún no está claro si el nuevo arancel estadounidense afectará a los automóviles con componentes fabricados en Estados Unidos. La Administración Trump otorgó a principios de marzo una exención temporal de un mes a los vehículos que entren dentro del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), pero dicha exención expirará el mismo 2 de abril, aumentando la incertidumbre en el sector.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, volvió hace poco de su segundo viaje a Estados Unidos sin conseguir avances en la disputa comercial con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y con el responsable comercial de la Administración Trump, Jamieson L. Gree. Sefcovic reiteró la voluntad de Bruselas de seguir dialogando, aunque admitió que la situación requiere "trabajo duro" y que Europa debe estar preparada para tomar represalias.
Sin embargo, el comisario, que habla en nombre de los 27 en materia comercial, concedió que el "trabajo duro continúa" e insistió en que la Unión Europea no quiere una guerra comercial, sino construir una relación fuerte mutuamente beneficiosa, aunque no cejará en proteger los "intereses" del bloque.
La respuesta de Japón a los aranceles
El primer ministro de Japón, Shigeru Ishiba, ha ordenado este jueves al jefe de su gabinete, Yoshimasa Hayashi, que tome medidas en represalia por los aranceles del 25% impuestos Trump. "Debemos considerar qué contribuirá mejor a los intereses nacionales de Japón", ha apuntado.
Ishiba subrayó que Japón es el mayor inversor en Estados Unidos, invirtiendo en el país, generando empleo y pagando salarios elevados. En este sentido, el primer ministro expresó que no considera adecuado tratar a todos los países de la misma manera y pide a las autoridades estadounidenses que no apliquen los aranceles a Japón.
"Somos el mayor inversor en EE. UU. Debemos dejar claro que no es correcto tratar a todos los países de la misma manera", indicó el mandatario japonés.
La medida también afectará a Estados Unidos
La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) advierte que la medida no solo afectará a las exportaciones de la UE, sino también a la producción automovilística en Estados Unidos.
"Instamos al presidente Trump a considerar el impacto negativo de estos aranceles, que no solo perjudicarán a los fabricantes globales, sino también a la industria automotriz estadounidense", ha declarado Sigrid de Vries, directora de ACEA.
¿Por qué se penalizarán a los consumidores estadounidenses?
Los fabricantes europeos subrayan que estos gravámenes penalizarán directamente a los consumidores estadounidenses, que se enfrentarán a precios más altos, y a la industria automovilística de EE.UU., que depende de la importación de piezas clave.
Según ACEA, las plantas europeas en suelo estadounidense exportan entre el 50% y el 60% de su producción. La asociación pide un diálogo entre la UE y Estados Unidos para evitar una escalada comercial que podría generar consecuencias económicas en ambos bloques.
Puntos clave
- La UE y Canadá critican la medida y advierten sobre posibles represalias económicas
- Europa prepara contramedidas por valor de hasta 26.000 millones de euros
- Shigeru Ishiba pide que no se apliquen los aranceles a Japón
- Los consumidores estadounidenses también se verán perjudicados y enfrentarán precios más altos